Denuncia social en el Siglo XIX: «Cómo vive la otra mitad»

Jacob Riis (Ribe, 1849) fue un inmigrante danés que llegó a EE.UU. a la temprana edad de 21 años después de trabajar durante algún periodos en su ciudad natal y en Copenhague. Desde su infancia, Riis fue un hombre que mostró una importante preocupación por la situación de los más desfavorecidos. No en vano, siendo poco más que un niño, a los 12 años de edad, regaló su asignación navideña a una familia pobre de Ribe. Y es este interés por las clases sociales menos acaudaladas lo que le llevó a realizar, en 1888, el trabajo por el que es más conocido, el libro fotodocumental «Cómo vive la otra mitad: estudio entre los conventillos de Nueva York».

El libro supuso toda una revolución en el uso que de las fotografías podía hacerse. Era la primera vez que alguien utilizaba instantáneas como una podersa arma de concienciación social. Riis quiso hacer ver a las clases media y alta de la ciudad la situación de absoluta escasez en la que la otra mitad de la población de Nueva York tenía que vivir día tras día y noche tras noche. El autor criticó duramente en este trabajo la apatía de muchos de los que, pudiendo mejorar esta realidad, preferían mirar hacia otro lado o, incluso peor, en incontables casos se beneficiaban de ello pagando miserables centavos a chiquillos por hacer largas jornadas de trabajo en las factorías.

El impacto que el trabajo de Riis tuvo fue muy importante. Consiguió atraer la atención de las más amplias capas poblacionales de la ya inmensa ciudad y logró que muchas sociedades e instituciones privadas comenzaran a preocuparse por mejorar lo que no era sino una gran y profunda injusticia social. La impresión fue tan fuerte en el público, que incluso el comisionado de la policía de la ciudad (NYPD) de aquella época, el futuro presidente norteamericano Theodore Roosvelt, le llegó a citar como el ciudadano más util de Nueva York.

Riis fue uno de los primeros fotógrafos en utilizar un invento revolucionario y que cambió el modo en que la fotografía se podía realizar: el flash de magnesio. Se dice que incluso pudo llegar a incenciar un edificio al utilizarlo y estar la construcción en muy malas condiciones. Sin embargo, el impacto visual que con el flash conseguía dar a las fotografías de interior y de noche, le valió para enfatizar la miseria de los barrios pobres y conseguir así sus objetivos, que no eran otros que un avance en las condiciones de la vivienda, una más adecuada iluminación que hiciera más difícil el crimen, la generalización de unos servicios sanitarios y educativos de calidad, etc.

El fotoperiodista danés, posteriormente a la publicación de este libro, el más famoso de todos, escribió hasta una docena más y siempre con una temática de actualidad, algunos también sobre la miseria de los ciudadanos y otros sobre los hechos de mayor relevancia en la Norteamérica de la época. Murió el 26 de mayo de 1914 en Massachusetts.

A continuación, os dejo una pequeña galería con alguna foto más de este maravilloso y pionero trabajo de denuncia social. Disfrutadlo.

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