La primera fotografía de la Historia – Niépce

Vista desde el estudio de Niépce en Le Gras

Contrariamente a lo que muchos piensan, Daguerre no fue el primer fotógrafo de la historia. Sí es cierto que fue este, con sus daguerrotipos, el que comenzó a popularizar la fotografía al tomar instantaneas mediante el uso de una técnica bastante parecida, aunque mucho más rudimentaria, a la que se ha venido utilizando en el mundo fotográfico analógico hasta hoy, y en las que la calidad era ya bastante aceptable. Sin embargo, lo cierto es que la primera imagen impresa de la realidad gracias al tiempo y a la química (básicamente en lo que consiste una foto, al menos hasta la aparición de la fotografía digital) fue obra de otro ciudadano fránces, llamado Niépce, y fue tomada entre 1826 y 1827.

Ya en 1727, unos cien años antes, un científico alemán, Johann Heinrich Schulze, descubrió que ciertas sales de plata tornaban a un color más oscuro cuando eran expuestas a la luz. Habría entonces que esperar 73 años para que otro alemán, Thomas Wedgwood, tomando la información proporcionada por el primero, experimentara con un papel cubierto de nitrato de plata y consiguiera reproducir ciertos dibujos sobre el papel al evitar su exposición a través del tapado de ciertas zonas.  Sin embargo, debido a que Wedgwood no consiguió encontrar una manera de fijar esas imágenes, las zonas que habían quedado claras en el papel (y que eran las figuras que quería reproducir) se oscurecieron paulatinamente al ser vistas y, por tanto, expuestas a la luz.

Es entonces cuando aparece en escena Niépce, el cual, ignorando los intentos del inventor alemán Wedgwood, trató de fijar imágenes utilizando, no el nitrato de plata, sino el cloruro de plata. Desgraciadamente, tal desconocimiento le llevó a encontrarse con el mismo problema que el alemán, perdiendo las imágenes al no poder fijarlas. El francés, por añadidura, se dio cuenta con gran pesar de que las imágenes que conseguía reproducir tenían los colores invertidos. Es decir, donde en la realidad había blanco, en la reproducción estaba negro, y al revés también. Esto es, se dio cuenta de que lo que aparecía impreso en la placa litográfica era un negativo. Desafortunadamente para él y su descubrimiento, no fue hasta 20 años después cuando William Henry Fox, a la sazón súbdito británico,  lograría dar con el proceso químico adecuado que transformara estos negativos en positivos (positivación).

Ante tales adversidades, Joseph Nicéphore Niépce, nombre completo de nuestro protagonista, decidió abandonar esta línea de intentos y trató de obtener el positivo directamente. Comenzó experimentando con betún de Judea, cuya principal propiedad es que se endurece al contacto con la luz, sobre un vidrio, pero fracasó, ya que al lavar el vidrio en una solución de lavanda y trementina para poder separar lo endurecido de lo que no lo estaba y, así, despejar la imagen, todo el conjunto, lo que debía y lo que no debía, se diluyó. Niépce probó entonces a embadurnar con el betún de Judea placas de peltre y los resultados fueron, por fin, los esperados. Ahora sí que consiguió fijar la realidad y obtuvo la imagen con que se abre este post. La fotografía está tomada desde la ventana del estudio del francés en Le Gras y necesitó de una exposición de unas ocho horas.

Exultante, Niépce trató entonces de que se reconociera su trabajo y viajó a Inglaterra para enseñarles a los miembros de la prestigiosa Real Academia de Ciencias Británica sus placas. Incomprensiblemente, el descubrimiento del autor francés fue desdeñado y Niépce tuvo que volver a Francia con el honor destrozado y el ánimo por los suelos. Fue en ese momento en el que el apesadumbrado científico se asoció con cierto pintor parisino que había conocido meses atrás, cuando se hallaba preparando su viaje a Inglaterra, y cuyo nombre no es otro que el de Louis Jacques Mandé Daguerre, nombre que ya hemos mencionado y que es de sobra conocido para el aficionado a la fotografía. Paradójicamente, ha sido gracias a esta asociación que el nombre del autor de la primera fotografía ha perdurado en la memoria de la Historia.

Niepce murió tan sólo cuatro años después del inicio de su colaboración con Daguerre, en 1933, de un ataque al corazón. Tenía sesenta y nueve años de edad.

En cuanto a la historia de la foto, nada más y nada menos que la primera fotografía hecha jamás, parece ser que se perdió en 1898, por lo que hasta 1952, año en que Helmut Gernsheim la descubrió en un desván, se creyó que esta historia tenía más de leyenda que de realidad. En la actualidad, la foto se sigue conservando y está en la Universidad de Texas, en EE.UU.

Cámara utilizada por Niépce para tomar la primera fotografía

Cámara utilizada por Niépce en Le Gras

Fuente principal: “Enciclopedia Planeta de la FOTOGRAFÍA” (F. Planeta S.A.)

Texto revisado y editado por OPORTET EDITORES

Imágenes obtenidas en Wikipedia

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